Se cumplen 43 años de aquel 14 de enero de 1979 cuando la joven ucraniana Liliana Gasinska saltó desde el crucero soviético «Leonid Sobinov» anclado a las afueras del puerto de Sídney. Tras nadar durante 40 minutos alcanzó su ansiada libertad.

Conocida en Australia como «la chica del bikini rojo» por ser lo único que llevaba puesto mientras pedía asilo en el puerto de Sídney; la ucraniana de tan solo 18 años nacida en Voroshilovsk, (actual Alchevsk), región de Lugansk, era camarera y ascensorista en un crucero que transportaba pasajeros occidentales por las islas de la Polinesia con escalas en los puertos de Australia y Nueva Zelanda. El barco soviético, junto con la tripulación y el personal, había sido arrendado por una agencia de viajes británica. En su travesía, había viajado desde Odesa a Southampton, donde recogió a los pasajeros el 1 de octubre de 1978 para el viaje a través del Mediterráneo, el Mar Rojo y el Océano Índico hasta Australia.

Cuando el crucero Sobinov atracó por primera vez en la costa australiana, en Fremantle (Perth) a la tripulación se le dio un permiso para ir a tierra después de la larga travesía. Liliana hizo un intento de separarse del grupo sin que se notase, pero advertidos de antemano por el zampolit (zamestitel komandira po politicheskoy rabote) abreviado: Subcomandante de Asuntos Políticos, que había observado un exceso de comunicación de la camarera con los pasajeros extranjeros del crucero, los ‘vigilantes de equipo‘ la tomaron por la fuerza y la devolvieron a bordo. Después de este incidente, decidieron enviar a la camarera problemática de regreso a la URSS en el primer barco soviético disponible. Mientras tanto había sido transferida a otra sección del crucero donde no había contacto con extranjeros y había sido privada del derecho a desembarcar en los puertos.

La camarera Gasinska en el crucero Leonid Sobinov

La ucraniana era consciente que escapar de la URSS era una empresa peligrosa que pocos se atrevían a hacer. Incluso en el caso de un cruce fronterizo exitoso, los fugitivos no tenían garantías de que las autoridades del otro país les otorgaran asilo, por lo que corrían un serio riesgo de ser devueltos, donde tal acto se castigaba con una sentencia penal o un «tratamiento» forzado en una institución mental.

21 julio 1960 – 24 junio 1977

Pasaporte soviético de Liliana Gasinska con17 años y un mes.

Antes de emprender este largo viaje, todos los miembros de la tripulación se sometieron a un control exhaustivo por parte del KGB. Cualquier hecho dudoso en la biografía, como la presencia de familiares en el extranjero, se consideraba suficiente para negar el visado de salida. Con su biografía, Liliana Gasinska tuvo suerte, no había nada notable en ella. Nació en un pequeño pueblo de la región de Lugansk y se graduó en Odesa en el Servicio de Turístico Marítimo, por lo que no se notó nada sospechoso.

El crucero Leonid Sobinov en Sídney, Australia

Una vez en Sídney, a primera hora de la noche de aquél 14 de enero y aprovechando que la tripulación se habían reunido en una fiesta en la sala de guardia, Liliana que se había quejado de un dolor de cabeza y permanecía sola en su camarote compartido, abrió el ojo de buey, saltó al agua con su bikini rojo… y pasó a la historia. Ahora, casi 50 años después, cualquier búsqueda en ucraniano o ruso en internet de «la chica del bikini rojo» lleva directamente a imágenes y artículos de aquella joven ucraniana, valiente y decidida.

Liliana Gasinska. «La chica del bikini rojo»

Atrás quedaron todas sus pertenencias, documentos y dinero. Sobre la mesa había un cuaderno de la Black Sea Shipping Company con algunas palabras escritas por Liliana. Palabras clave en inglés que podría necesitar en Australia, incluida la forma de pedir «refugio». La imagen de esa nota formaba parte del expediente del KGB desclasificado recientemente en diciembre de 2020 por el SBU de Ucrania. La desaparición de Liliana no fue descubierta hasta las 5 de la mañana del día siguiente cuando la asistente principal Hongodorova fue despertando a los que iban a tomar el relevo. Gasinska estaba entre ellos, pero su cama estaba vacía. Las compañeras de camarote, Galanova y Bondarenko, no supieron explicar nada. Tatiana Bondarenko fue la que mencionó el dolor de cabeza de Liliana de la noche anterior.

La búsqueda en el barco tampoco dio resultado. El capitán y sus asistentes, así como el cónsul de la URSS en Sídney y el embajador en Canberra pronto se enteraron de la desaparición. Hasta la noche, mientras el barco permanecía en Sídney, los miembros de la tripulación y un oficial del KGB asignado al crucero recorrieron el área del puerto. La búsqueda fue en vano. La noche del 15 de enero el barco zarpó hacia Melbourne sin la joven camarera. El 30 de junio el crucero Leonid Sobinov regresó al puerto Odesa. Los investigadores interrogaron a los testigos del transatlántico y registraron la cabina de Gasinska. El KGB decidió que no tenía sentido continuar con la investigación sin la fugitiva. Por lo tanto la investigación se suspendió «hasta que se establezca la ubicación y el arresto de la acusada Liliana Leonidivna Gasinska».

En el barco se encontró un papel en el que Gasinka había practicado palabras clave en inglés que podría necesitar en Australia, incluida la forma de pedir «refugio». La nota (en la foto) formaba parte de su expediente del KGB de Odesa, desclasificado en diciembre de 2020 por el SBU de Ucrania

A medianoche, una Gasinska mareada y con heridas provocadas en su huida por el ojo de buey, fue encontrada en la antigua zona industrial de Pyrmont en el puerto de Sídney por Bill Green, un fotógrafo local que paseaba con su perro. El hombre cobijó a Liliana en su casa. Al día siguiente, habló primero con compañeros periodistas del Daily Mirror que se ofrecieron a ocultarla de los empleados de la embajada soviética a cambio de una sesión de fotos y una entrevista exclusiva. De hecho el fotógrafo John Wells del Daily Mirror se convertiría en su tutor oficial tras acogerla en su casa.

Un par de días después en una conferencia de prensa, Liliana contó a los periodistas cómo nadó durante 40 minutos hasta la orilla, cómo tenía miedo de hundirse o convertirse en víctima de un tiburón, pero que el miedo a regresar a la URSS y la perspectiva de una vida imposible era mucho peor, porque temía las represalias y odiaba el sistema soviético basado en «mentiras y propaganda”, y que tras su experiencia en el crucero lo que más le molestaba era comprobar que en la Unión Soviética no hubiese nada para comprar en las tiendas, y que por eso soñaba con vivir en Occidente. Contó cómo se preparó para la fuga desde los 14 años y que para ello tuvo que ir a la Escuela Vocacional de Servicio de Turismo Marítimo de Odesa donde logró el título de camarero de barco.

21.07.1960 – 28.08.1978

Odesa. Pasaporte de marinero de Liliana Gasinska con 18 años y cinco semanas

«Me puse mi bikini rojo y dejé mi anillo en mi dedo porque sabía que no podía llevar nada más conmigo, de lo contrario me podrían atrapar. Me subí a la cama y me escurrí como pude por el ojo de buey hasta caer al agua».

Liliana Gasinska para Daily Mirror. Enero 1979

«¡Me mataré si intentan enviarme a casa!» gritó al final de la entrevista. El apasionado discurso de la joven conmovió a toda Australia, por lo que el gobierno australiano simplemente no tuvo más remedio que concederle asilo. A falta de documentos, su bikini rojo se convirtió en su única seña de identidad y su pasaporte a un mundo libre.

Liliana Gasinska es llevada por funcionarios del Departamento de Relaciones Exteriores. 16 de enero de 1979.

(Foto de Victor Colin Sumner; Russell McPhedran/Fairfax Media vía Getty Images).

El investigador soviético al que le asignaron el caso penal, teniente mayor del KGB de Odesa, Mikola Shumil, analizó la conferencia de prensa de Gasinska en Australia y concluyó que había sido «entrenada por los servicios secretos o una organización antisoviética», pero también señaló que no tenía acceso a secretos de Estado ni poseía información relevante.

Liliana Gasinska recibió la residencia australiana del Ministro de Inmigración y Asuntos Étnicos, Michael Mackellar, quien aceptó su estatus de refugiada sólo cuatro días después de su nado hasta la orilla

El departamento del KGB en Odesa sospechaba que en este caso no todo era tan simple y alguien tenía que ayudar a la joven a escapar del barco. En busca de los cómplices de Gasinska, los investigadores interrogaron a todos los miembros de la tripulación, desde el capitán hasta las camareras que compartían camarote con Liliana. Todos los interrogados dijeron lo mismo; que no era disciplinada y se permitía libertades para comunicarse con los extranjeros y que ahora todos entendían que «no era de las nuestras«. Sin embargo aunque nadie de la tripulación del Sobinov fue acusado de complicidad, todos fueron sometidos a represión administrativa. La tripulación fue disuelta y los oficiales y marineros fueron transferidos con una disminución de rango a barcos que no abandonaban el Mar Negro.

La comisión regional de educación visitó la escuela de Odesa para averiguar cómo estaban las cosas con la educación política. Raisa Goldwart, la maestra del grupo donde estudió Liliana, fue severamente reprendida por no «reconocer de manera oportuna los rasgos de carácter negativo de Gasinska y establecer su verdadero rostro y estilo de vida inmoral «. Los nuevos estudiantes debían ser observados más de cerca, particularmente en su tiempo libre, y recibir más conferencias sobre ‘la inminente victoria del comunismo’.

Portada de la causa penal contra Liliana Gasinska con el sello azul en la esquina superior derecha: ‘Desclasificado’ (diciembre 2020)

A diferencia de muchos desertores soviéticos, Gasinska no fue procesada en ausencia por traición, algo que se castigaba con hasta 15 años de cárcel y en casos muy graves con la ejecución. En vista de que no estaba en posesión de secretos de Estado ni de material relevante, y no queriendo dar publicidad, sólo fue acusada en la URSS de ‘viajes ilegales al extranjero’.

  • Acta de la quema de revistas y periódicos encontrados de Gasinska.
  • Certificado de vigilancia de extranjeros. Según la información del KGB-URSS las personas indicadas no están implicadas en los servicios especiales extranjeros.
  • Conclusiones de la comisión que investigó en la escuela de Gasinska.

La conclusión final de la investigación sobre la fuga fue la siguiente:

«Los motivos que impulsaron a Gasinska a irse ilegalmente al extranjero fueron su ingenuidad política, frivolidad, declive moral, deseo de una «vida hermosa» y falta de voluntad para trabajar».

Documentación en su expediente del KGB

Recortes de noticias sobre su hazaña de todo el mundo se guardaron en su expediente del KGB

Su expediente del KGB también indicaba que las cartas de Gasinska desde Australia a su familia fueron confiscadas. En ellas contaba cómo se había instalado en su nuevo país y como ‘pedía perdón a sus familiares’. Recortes de periódicos occidentales estaban en su expediente, desclasificado más tarde por el SBU de Ucrania en diciembre de 2020.

Aquellos días hubo críticas en Australia que apuntaban a que los refugiados de Vietnam y de la guerra civil de Camboya tenían motivos más creíbles para el asilo, arriesgando sus vidas en botes destartalados que huían de países devastados por la guerra. Pero MacKellar dijo que Gasinska había «mostrado iniciativa» (como si los demás refugiados no la tuvieran) aunque aclaró que ella demostró ser muy consciente del severo castigo al que se exponía de por vida con su acto, a diferencia de otros refugiados, por lo que rechazó las afirmaciones de que la ucraniana había recibido un trato favorable por ser mujer, atractiva y en bikini, algo que no se podía negar, porque lo cierto es que pocos meses más tarde, en octubre de 1979, aprovechando el tirón mediático, fue portada y artículo de las páginas centrales de la primera edición australiana de la revista Penthouse, por la que le pagaron 15.000 dólares. En cualquier caso nadie puede negar que ambas parte salieron beneficiadas.

Liliana Gasinska en el primer número de Australian Penthouse

Muchos, incluso la propia Liliana seguro que se han preguntado muchas veces, cómo hubiese sido el resto de su vida si aquella noche del 14 de enero, el destino no hubiese puesto a aquel fotógrafo en su camino.

Liliana Gasinska permaneció en Australia varios años hasta su traslado a Reino Unido con sus hijos en 1990 donde vive hoy día de forma discreta evitando cualquier contacto con la prensa.

Más cosas se han escrito de esta ucraniana durante su vida en Australia, pero para la gran mayoría, lo realmente importante fue la determinación que la llevó al mágico instante de aquel salto. El salto hacia la libertad de la ucraniana de 18 años Liliana Gasinska, conocida por todos como «la chica del bikini rojo».