Vivimos bajo un mismo cielo aunque divisemos distintos horizontes

Opositora rusa advierte al Kremlin de estallido social

La nueva líder del histórico partido liberal ruso Yábloko, Emilia Slabunova, advierte al Kremlin de un posible estallido social en este año electoral, debido al dramático empeoramiento del nivel de vida de la población.

“La tensión se ha acumulado y puede estallar en cualquier momento antes de las elecciones parlamentarias de septiembre. Además, no se ven perspectivas de mejoría, por lo que la alarma social sólo irá a peor en los próximos meses”, aseguró a Efe la dirigente opositora.

Slabunova considera ‘probable’ la repetición de las multitudinarias protestas antigubernamentales de diciembre de 2011, las mayores desde la caída de la Unión Soviética, “aunque la agenda ya no será la reforma política, sino el descontento socioeconómico”.

“Los ingresos reales han caído por primera vez desde que Putin llegara al poder. El paro ha aumentado. Las pensiones también han caído por debajo de la inflación. La calidad de los servicios públicos ha empeorado”, señala.

Recuerda que en Rusia es imposible castigar la irresponsabilidad de los dirigentes locales en las urnas, ya que todo está atado y bien atado, por lo que “cualquier incidente puede ser la mecha que puede llevar a consecuencias muy dramáticas”.

La política liberal considera alarmante la apatía social reinante en Rusia debido al alejamiento entre el Kremlin y la gente y al hecho de que el poder y el pueblo viven en mundos paralelos.

“Aparte de la nostalgia paternalista, los rusos saben que sus esperanzas de que el Estado acuda en su ayuda son ilusorias. Entienden que dependen solo de sus propias fuerzas y que hay que adaptarse a la crisis por todos los medios”, apunta.

Por eso la gente no acude a las elecciones, “porque sabe que no puede cambiar nada ni influir en la toma de decisiones y que el poder vive según sus propias reglas”.

“El hartazgo por la falta de efectividad de las autoridades. El empezar de cero cada día. Además, mucha gente ya vive en la miseria. El momento en que las consecuencias pueden ser imprevisibles se acerca. En cualquier momento el sistema puede estallar. Todo esto es muy peligroso”, alerta.

Insiste en que, pese a los altísimos índices de popularidad de Putin, “el país se ha visto empujado a la crisis por las acciones y pasos adoptados por el propio Gobierno” y no sólo por la influencia de factores externos, como el petróleo y las sanciones.

Yábloko tiene su granero electoral tradicional en la clase media, especialmente en los profesionales liberales urbanos, que representa una cuarta parte de la población, más crítica con el poder que el resto, aunque matiza que el voto de protesta ha aumentado también en sectores menos tradicionales.

“Según nuestros datos, más del 20 por ciento de los funcionarios y empresarios también comparte el ánimo de protesta. Han visto reducidos sus ingresos y sus posibilidades de viajar al exterior. Ahora se trata de movilizarlos en favor de la oposición”, apunta.

Forjada en la política local en la región de Karelia (noroeste), aseguró que la situación en el campo ruso y en las ciudades pequeñas con una sola fábrica “es muy difícil y muy triste”, ya que la crisis ha obligado a ‘optimizar’ en escuelas y en centros de sanidad.

A lo que se suma la ausencia de infraestructuras de transporte y de logística para poner en marcha una cadena de distribución que permita al pequeño campesino o empresario vender sus productos en el mercado.

“La gente sigue acudiendo con un saco de patatas, zanahorias o col al borde de la carretera con la esperanza de que algún coche pare y le compre sus productos”, relata.

Como medidas más urgentes propone la celebración de unas elecciones limpias que demuestren la situación política real y después la derogación de las leyes draconianas que limitan la libertad de expresión, asociación y manifestación.

El problema para la oposición extraparlamentaria radica en la falta de un programa común, ya que Yábloko se niega a pactar con el principal líder opositor, Alexéi Navalni, al que expulsó de su partido por sus ideas nacionalistas.

Las negociaciones entre ese partido y el también liberal PARNAS arrancaron esta semana, aunque por el momento Slabunova se niega a formar una lista única de cara a las legislativas a cambio del apoyo al histórico fundador de Yábloko, Grigori Yavlinski, en las elecciones presidenciales de 2018.

Mientras, según la líder de Yábloko, las autoridades parecen tener “un único objetivo: el instinto de conservación, aunque a veces también parece que lo han perdido”.

Con todo, niega que, “si Putin deja el Kremlin, de repente todas las carreteras serán como en Europa y habrá casas para todos, ya que se han desperdiciado muchas oportunidades y se necesitará mucho tiempo para reformar el país”.

 
 
Ignacio Ortega – EFE Moscú.

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