La inusual sensatez de un mínimo porcentaje de la población rusa.
Transcripción traducida:
Llevo una vida completamente normal. Soy una madre corriente que ama a su hijo.
Yo di a luz a mi hijo para mí, no para Putin, ni para el culo de Putin, ni para su guerra.
No para que, …joder, se convirtiera en un héroe y volviera a casa en…
¡Que le den! No necesito un héroe dentro de una bolsa…
Lo que necesito es a mi hijo. No un héroe. Necesito a mi querido chico, sano y salvo, que simplemente viva su vida.
Quiero alegrarme al ver sus vídeos, verlo vivir. No necesito para nada un «héroe» metido en una bolsa.
Tampoco necesito la región de Sumy, ni Odesa, ni Kiev, ni Jersón.
Que Dios dé salud a todos los que viven en Ucrania: en Jersón, en la región de Sumy y en todo el país.
Si uno se pone a calcular cuánto dinero gasta Rusia cada día en bombardear Ucrania… son cifras sencillamente inimaginables. Con el dinero que ahorrarían en un solo día si dejaran de bombardear Ucrania, podrían ponerles dientes a todos sus pensionistas, para que al menos no tuvieran que dar entrevistas desdentados.
Y aun así hablan de Putin:
(simula la pronunciación de una desdentada):
—Qué grande es!, qué grande es!, cómo ha levantado el país!…—
—»Antes eran los años noventa…»— pero ella misma no tiene ni un sólo diente.
…Bueno, …ya me he embalado.
Como siempre: cuando empiezo, ya no hay quien me pare.»
