Vivimos bajo un mismo cielo aunque divisemos distintos horizontes

UCRANIA-Crisis

KIEV o KYIV, la disyuntiva de lo políticamente correcto

 Parte I:  KIEV o KYIV, la disyuntiva de lo políticamente correcto.
 
 Parte II:  LA CRÓNICA DE NÉSTOR: “Historia de los años pasados”.  (Pendiente de publicación)
 
 Hace tiempo le comenté a un amigo alemán qué pensaba de la disyuntiva “Kiev – Kyiv”.
Me respondió que en su país se escribe Kiew …y después de pensar un instante me contestó:
Donde yo vivo, los españoles lo describen como ‘Alemania’, los rusos ‘Germania’ y los ucranianos ‘Niméchchina’. Cuando os pongáis de acuerdo y escribáis ‘Deutschland’, me lo vuelves a preguntar.
 Kiev - Kyiv. La disyuntiva de lo políticamente correcto
 Este artículo es una amplia reflexión constructiva ajena a cualquier debate.

Somos muchos los hispanohablantes que colaboramos en la causa de la agresión rusa sobre Ucrania y entiendo lo importante que es para un ucraniano reivindicar sus propios términos, sobre todo los de sus ciudades y más si son las más importantes y aún más si en muchos países el uso generalizado de estos vocablos coincide (ya veremos esto más adelante) con el empleado por la lengua del país que tanto daño les ha provocado y sigue provocando. Pero el legítimo intento de combatir la rusificación por parte de Ucrania debería hacerse en beneficio del idioma ucraniano y en detrimento del ruso, pero no hacerlo extensivo al resto de las lenguas.

…La conversación con mi amigo siguió un tiempo y me preguntaba cuál era el motivo de querer cambiar la ortografía. Le comenté resumidamente que algunos ucranianos tras la agresión rusa les molesta que el vocablo ‘Kiev‘ generalizado en muchos idiomas coincida con el término ruso. Que debíamos sustituirlo por ‘Kyiv’ porque es es la ortografía transliterada del  término ucraniano: Київ“. 

Yo le comentaba que lo irónico de todo esto es que el argumento está sirviendo para asentar poco a poco la idea totalmente errónea que la ortografía ‘Kiev’ en otras lenguas procede del término ruso Киев, cuando en realidad es justo al contrario: son los rusos los que emplean el término Киев derivado del eslavo antiguo oriental, escrito y hablado por los antepasados de los ucranianos desde hace más de 1000 años en la Rus de Kiev. Sólo la moderna reglamentación de la ortografía ucraniana de finales del siglo XIX ha hecho posible la aparición del nuevo término.

La cuestión es:

  • ¿A quién beneficia todo esto?  (Más adelante veremos, pero es evidente que al bando contrario).
  • ¿Es lógico que los mismos que combaten la rusificación de Ucrania publiciten que el vocablo Кiev procede del ruso?
  • Rusia ya ha robado bastante de la cultura y de la historia de Ucrania para que además les regalen términos que no son suyos. No puedo entender a menos que sea por desconocimiento cómo se les está haciendo el trabajo gratis sin caer en la cuenta que esa trampa está lanzada desde el otro lado de la frontera. (También más adelante veremos).

Como se irá viendo en este artículo, no me opongo a que cada uno use en su idioma correspondiente la transliteración de la ortografía actual ucraniana. Nunca he hecho el más mínimo comentario al respecto, salvo con el término histórico ‘Rus de Kiev‘. (Más adelante explico por qué).

El que quiera usar la ortografía moderna ‘Kyiv’ en sus textos, es muy libre de hacerlo y no va a encontrar en mí a un detractor. Sólo pido igual trato para los que usamos la ortografía antigua ucraniana ‘Kiev‘ (no rusa) y que de alguna forma se pare la publicidad gratuita y errónea que el vocablo Kiev procede del idioma ruso.

Rusia simplemente ha mantenido el término heredado de las antiguas escrituras realizadas en los monasterios de las Cuevas de Lavra, cuna y centro espiritual y cultural situados en lo que hoy es la moderna capital de Ucrania. 

Por otro lado la ortografía ‘Kiev-Kiew’ en otros idiomas procede en su gran mayoría de los topónimos de los mapas realizados por ingleses, italianos, franceses y alemanes, de copias de antiguos mapas originales a partir del siglo X. Una época en que el idioma ruso no existía como tal.

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Mapas de la ciudad de Kiev.  Dos copias de antiguos mapas del siglo X, una del siglo XV y un original de 1695

 

 Adelanto dos párrafos del artículo “KIEV OR KYIV” del profesor Andrei Gregorovich donde trata la misma problemática con el idioma inglés y que puedes leer más adelante:

…Al usar en inglés la forma Kiev, mantenemos nuestro vínculo con la antigua lengua ucraniana y 1.000 años de nuestra historia. Si Kievan Rus es una parte integral y directa de la historia de Ucrania, entonces tenemos el derecho a la antigua lengua ucraniana que se habló allí y también al nombre de Kiev. El mundo de habla inglesa y la mayor parte del mundo, reconoce hoy el nombre de Kiev; cualquier otra forma, ayuda a Moscú a confundir y oscurecer la capital ucraniana en todo el mundo…
Si Kiev era lo suficientemente bueno para Taras Shevchenko y lo suficientemente bueno para los ucranianos durante 1.000 años entonces debe ser suficientemente bueno para todos…
[ Leer más del artículo en el apartado final: fuentes, enlaces y extractos ]

 

 Hace tiempo que recibo en el correo de este blog y en la página de facebook ‘Vientos del Este’ además del canal de Youtube, comentarios y sobre todo mensajes por privado aconsejándome (y a veces exigiéndome) que cambie los nombres en los títulos y textos de las ciudades de algunos artículos y documentales sobre Ucrania, reivindicando el vocablo ucraniano del término, como puede ser el caso de Kiev por Kyiv o Chernóbil por Chornobyl.

Mi contestación siempre es que esos documentales ya incluyen por sí el término en sus créditos cuando fueron realizados y a los que no se les puede ‘dar marcha atrás’, y que por ejemplo, en el caso de la central nuclear, el desastre ocurrió en 1986 en tiempos de la URSS y saltó a los titulares de los periódicos de todo el mundo como Chernobyl o Chernóbil. El término forma ya parte de la memoria colectiva mundial y creo que si el desastre hubiese ocurrido hoy día, seguramente sería Chornobyl el término más usado y ni yo, ni nadie, tendríamos problema en escribirlo así.

El caso de Kiev sigue la misma pauta pero en lugar de 30, son más de 400 años de uso generalizado de este término en nuestra lengua y muchas otras, por cierto …muchos más que el vocablo Kyiv, aparecido tras la reglamentación de la ortografía ucraniana del siglo XIX.

Este blog comenzó a escribirse en 2010 y la mayoría de los relatos sobre mis viajes a Ucrania, desde Kiev a Odesa o Transcarpatia y desde Sevastopol hasta Feodosia están escritos antes de 2014. (Escritos en una época en que nadie cuestionaba estos términos). Los enlaces creados, los títulos publicados y los nombres de los sitios visitados están en este blog tal y como los conocí, por lo que:

·        En primer lugar, sería una enorme tarea cambiar cada una de las innumerables veces que aparecen.

·        En segundo lugar, porque si cambio estos enlaces, rompo la información almacenada con el tiempo en los sitios donde se ha compartido y esto va en perjuicio de mi blog y de los que lo leen.

·        Y en tercer lugar y más importante, porque aunque fuese posible, simplemente no estoy dispuesto a hacerlo porque soy consecuente con mi idioma y mi diccionario y tengo muy claro que amo mi idioma ‘como mínimo’ igual que cualquier extranjero el suyo.

Hace tiempo publiqué un extenso artículo sobre la persecución de la lengua ucraniana por parte de Rusia a través de la llamada ‘política de rusificación’: “La Lengua Ucraniana, 400 años de censura” es una recopilación de numerosas fuentes, de las innumerables leyes, edictos y medidas del gobierno ruso aprobadas durante cuatro siglos para perseguir y censurar la lengua ucraniana. En español no había una recopilación publicada con tantos datos.

El artículo fue compartido en otros blogs y webs por lo que el texto podía leerse tal cual estaba escrito ya que simplemente era un enlace al texto original. La sorpresa me llegó unos meses más tarde cuando me avisaron que el texto de mi artículo aparecía reeditado y ampliado en otro de nueva creación (también en español, no digo traducido ya que sería distinto) pero los vocablos que no se ajustaban a las sensibilidades actuales de la problemática ucraniana habían sido sustituidos o lo que es lo mismo, ‘censurados’. El vocablo oficialmente aceptado en español ‘Kiev’ desapareció del texto original y fue reemplazado por el vocablo ‘Kyiv’.

Como dije antes, no me quejé del cambio de ortografía y no hice ningún comentario al respecto, pero más tarde reflexionando, me pareció irónico que algunos de los que sufrieron la censura de la lengua ucraniana durante 400 años, precisamente en un artículo que habla de esto, se conviertan a su vez en censores de la lengua española, cuando precisamente es aquello de lo que debe huir cualquiera que lo haya sufrido.

No creo que haga falta aclarar que no es una contradicción aceptar que cada uno escriba la ortografía que más le guste, pero no que la ya escrita sea cambiada por un tercero.

No es mi intención calentar este artículo con estos ‘daños colaterales’ pero creo que es necesario hacer ver que si uno quiere reivindicar, defender y hacer respetar sus propios términos, textos, principios culturales, lingüísticos y de identidad propia, debe hacer lo mismo con lo ajeno.

Volviendo al tema central de este artículo:

Como he leído en varias publicaciones, cambiar el término histórico ‘Rus de Kiev’ por ‘Rus de Kyiv’ lo convierte en un anacronismo en sí mismo. Es tan anacrónico como sustituir en los textos históricos, Bizancio o Constantinopla por Estambul para referirse a la capital del imperio Bizantino, o cambiar el nombre de la ciudad de Nicea para escribir que el ‘I Concilio de Iznik’ tuvo lugar en el año 325.

Da igual en estos casos el empleo de lugares renombrados, o sustituciones de términos antiguos por modernos que por su corto recorrido en el tiempo nada tienen que ver con el concepto histórico original.

Pero estos detalles parecen no importar a algunos a la hora de retorcer el idioma con tal de ajustarlo a la corriente política, social o ideológica del momento, ejerciendo una nefasta influencia en el lenguaje, una vez más ‘lo políticamente correcto‘ por encima del respeto a términos históricos, rebautizándolos y amoldándolos a la conveniencia del momento y fusilando si es preciso la gramática del lenguaje (queridos ‘todos y todas, lectores y lectoras’ de este artículo).

Hace poco un colaborador al que aprecio por su trato y su trabajo, me preguntó: ¿Cómo puede usted escribir en sus publicaciones el término ‘Kiev’ si tiene publicados artículos con la ‘desrusificación’ de Ucrania”?

Pensé: “Bueno, no exactamente, …el artículo que escribí no hablaba de la ‘desrusificación’ sino todo lo contrario, de la rusificación. Pero este lapsus me llevó a otra reflexión donde repito intencionadamente el vocablo ‘su’:

La ‘desrusificación’ es lo que están haciendo el pueblo ucraniano para sacudirse su pasado soviético y su presente con la Federación Rusa… están en su derecho de reivindicar la reparación de sus daños y de sus agravios. Se puede definir de muchas formas, pero la cuestión es que es su tarea interna; la que están llevando adelante con su idioma, su cultura, su lengua, sus monumentos y sus recuerdos dentro de su territorio.

Pero cuidado …no fuera de él.

Apuntarse al movimiento ‘Leninopad’ y recorrer Ucrania derribando símbolos soviéticos, es una cosa; pero salir a Italia y acercarse a Bolonia a ‘convencer’ a los habitantes de Cavriago para que hagan lo mismo con su busto de Lenin …es un tema bien distinto.

Si aplicamos a las lenguas de cada país este mismo principio de identificación cultural, debería estar todo dicho.

Entiendo que algunos intenten aconsejar al extranjero el cambio de vocablo y si este está de acuerdo en anular toda la terminología de su memoria y saltarse las reglas de su idioma; que lo haga. …Allá él, es su decisión.

Pero cuando el consejo se vuelve repetitivo y pasa a ser un velada exigencia y se empieza a censurar los términos en otras lenguas, esto desanima a la cooperación. Cuando ves que el mensaje de un trabajo publicado pasa desapercibido, cuando ves que el ‘fondo’ de un artículo se vuelve inexistente en los comentarios, y que sólo adquiere relevancia ‘la forma’ de cómo está escrito tal o cuál término y si se debe o no escribir así …sinceramente …es desalentador. Todo esto no tiene ningún sentido y nos lleva a un callejón sin salida que no beneficia a nadie (bueno, al otro bando sí).

Lo obligado nunca funciona y como dije antes: la imposición es aquello de lo que debe huir cualquiera que la haya sufrido.

Reuters contestacion Kiev-Kyiv

Comentario de un lector y contestación de la agencia Reuters
Una de las muchas situaciones diarias que se están dando en otras lenguas.
 Fuente: Reuters

 

 En mi caso, los nombres de las ciudades en su correspondiente lengua, como Kobenhavn, London, Antwerpen, Wien, Den Haag o Warszawa son en mis recuerdos términos carentes de significado y vacíos de contenido. Vocablos mudos en mi memoria que nada remueven porque nada hay atado a ellos.

No recuerdo la sirenita de Kobenhavn, ni la extraña sensación de conducir por la izquierda en London, ni haber visto la bella plaza mayor de Antwerpen, ni pasear por los parques de Wien, ni tampoco la explosión de colores de los campos de tulipanes cerca de Den Haag, ni el idílico entorno del Palacio sobre el Agua de Warszawa. Estos recuerdos, todas estas vivencias, están ligados a otros nombres y sólo con ellos cobran vida en mi memoria, mostrándose en toda su magnitud.

Puede que para los que abogan por el cambio de ortografía les importe más bien poco mis recuerdos, pero claro, …a mí sí.

Tratar de cambiar la tendencia de cualquier persona acostumbrada a expresarse en los términos aprendidos en su niñez, sujetos a múltiples recuerdos y vivencias y aprobados oficialmente en su idioma, si no existe ningún motor emocional que le impulse a ello es casi imposible y si se presiona, contraproducente. Me siento tan extraño escribiendo en mi idioma ‘Kyiv’, como un ucraniano en el suyo: ‘Lisboa’. Y seguro que los dos por igual aprendiendo a escribir correctamente ‘Deutschland’.

Es incongruente obligar al ajeno a compartir los problemas propios. Por parte de un extranjero y más si es un colaborador, no existe carga política, ideológica o emocional al mencionar una ciudad con el nombre que le enseñaron. Este mismo problema lo tendrían muchos más países donde no hay ninguna concordancia entre el término que usamos y el correspondiente en el idioma original.

Además no se trata sólo de cambiar la ortografía Kiev por Kyiv sólo en español. El mismo cambio se pide en cualquier otro idioma que no fuese ucraniano. Alemanes, italianos, británicos, franceses, holandeses …todos deberían cambiar el término como exigencia de un conflicto que aunque muchos apoyan, no les afecta directamente.

 
 Ortografía de la capital de Ucrania en algunas lenguas:
español Kiev letón Kijeva
ruso Киев lituano Kijevas
polaco Kijów afrikaans Kiëf
inglés Kiev finlandés Kiova
bielorruso Кіеў eslovaco, checo Kyjev
esperanto Kievo griego Κίεβο
alemán Kiew serbio Кијев
estonio Kiiev francés Kiev
Este cuadro sólo es una muestra de una lista interminable.

 

 KIEV 1500 aniversario 

 Las cuatro ortografías más difundidas de Kiev con motivo del 1500 aniversario de su fundación

 

Pero todo esto no acabaría aquí.

Si esto es debido al conflicto entre dos países, entonces:

  • ¿El caso de Ucrania sería el único?
  • ¿Qué sucede con los demás conflictos?
  • Por cierto, llevo todo este artículo escribiendo Ucrania. ¿Debería escribir ‘Ukraina’?
  • ¿Por qué no existe por ahora ningún problema con el nombre de la nación y sí de la capital?
  • ¿Tiene algo que ver que el término ‘Ucrania’ no recuerda al idioma ruso y por tanto no importa escribirlo distinto  del original ‘Ukraina‘?
  • Entonces, si la reivindicación no viene avalada por la tesis de que el cambio se pide por un tema lingüístico, (porque de ser así, abarcaría todos los términos), ¿Debemos cambiar nuestro vocabulario sólo parcialmente y adaptarlo a una realidad que no es la nuestra?.
  • Es lógico que lo que emocional o políticamente afecta a un país, repercuta en los demás? ¿Es exigible?
  • ¿Cuántos conflictos están sucediendo actualmente entre países donde está inmerso el tema lingüístico?
  • ¿Debemos cambiar el vocabulario de las ciudades y de los países conforme se sucedan los conflictos?

A estas últimas preguntas se refiere este interesante artículo: “What’s in a Name? Political Correctness” del que publico unas líneas obviando su parte más irónica, pues como ya he dicho, mi intención no es el debate sino aportar argumentos constructivos:

…”Si los pueblos agraviados pudiesen imponer lo que consideran que son los cambios de nombres legítimos, el mapa político del mundo se convertiría en irreconocible para muchos”…
…[Es difícil saber con precisión cuando Pekín se convierte en Beijing, Birmania en Myanmar, Camboya en Kampuchea y luego de nuevo en Camboya, La República del Congo en Zaire y de nuevo en Congo.
Pekín y Cantón se convirtieron en Beijing y Guangzhou respectivamente porque los chinos romanizaron su alfabeto. Lo mismo se aplica a Corea, que también romanizada, se convirtió en Pusan ​​Busan. De hecho sigue existiendo la Universidad Nacional de Pusan ​​en Corea del Sur.
India puede insistir en que Bombay es ahora Mumbai, pero la Bolsa de Bombay se mantiene el nombre del operador comercial. Tampoco la Bombay Gin cambió su nombre a Mombay Gin.
En Israel los gobiernos encabezados por Binyamin Netanyahu han insistido en que los nombres de sus ciudades no sean conocidas por sus nombres actuales, como es el caso de Jerusalén, en árabe Al-Quds o en inglés Jerusalem, sino por las transcripción de su nombre en hebreo: Yerushalayim. Nazaret pasa a ser Natzrat, y así mismo Jaffa será conocida sólo como Yafo.
El régimen de Netanyahu insiste en que estos cambios son debidos a que Israel es un estado judío y el hebreo es su idioma oficial].
[ Leer más del artículo en el apartado final: fuentes, enlaces y extractos ]

 

Cuando la cuestión deja de ser puntual, si aceptamos que todos los países que reivindican sus términos originales, bien por conflicto, bien por memoria histórica, tienen el mismo derecho que los demás a estos cambios, es cuando nos damos cuenta que entraríamos en una dinámica de no acabar nunca.

Que los ucranianos reivindiquen su lengua y los términos de su territorio y los den a conocer me parece lógico, pero siempre y cuando se respete el término usado en otros idiomas, sea cual sea su origen y por molesto que para algunos pueda resultar. Al fin y al cabo lo que escribo lo hago en mi idioma. Amo mi lengua y respeto mi Academia, intento hasta donde sé (con algunas excepciones), no saltarme sus reglas y defiendo mi vocabulario, tanto como cualquier ucraniano defiende el suyo.

Nuestra Real Academia de la Lengua a día de hoy establece que la ortografía ‘Kiev’ es la oficial para la capital de Ucrania, del mismo modo que lo es Londres y no London para la capital de Reino Unido, Moscú y no Moskva, Viena y no Wien, Copenhague y no Kobenhavn …y tantos otros. Incluso dentro de nuestro propio territorio, escribimos en nuestro idioma: Cataluña, Bilbao, San Sebastián o Vitoria y no Catalunya, Bilbo, Donostia o Gasteiz y esto no genera ningún tipo de conflicto en el territorio donde se hablan estas lenguas, a excepción de Cataluña donde muchos saben que algunos establecimientos con rótulos en castellano han sufrido presiones y ataques por parte de una minoría nacionalista radical que parece no querer admitir la cooficialidad de las dos lenguas. 

También he leído que hay peticiones a la RAE para que ‘admita’ el cambio del vocablo Kiev por Kyiv y lo incorpore al diccionario DRAE. 

Aunque el ‘fondo’ de la iniciativa pueda ser plausible, no va a funcionar en la ‘forma’ porque en primer lugar la academia a afirmado en muchas ocasiones que “el diccionario en ningún caso puede regirse por criterios de corrección política” y en segundo lugar porque la RAE aunque actúa de ‘juez‘ en la gramática en la que sí establece normas, sólo actúa de ‘notario‘ en la incorporación de nuevas palabras.

La RAE no ‘admite’ propuestas de cambios de vocablos; la RAE ‘incluye’, ‘incorpora’ o ‘registra’ palabras en uso, y el criterio para hacerlo es que el uso de ese término esté muy generalizado (ahora sí: ‘admitido’) entre los hablantes.

Cada vez que la RAE incorpora nuevos términos,  las polémicas que se originan entre defensores y detractores son de sobra conocidas, olvidando que independientemente de si gusta o no el término, su registro oficial se debe única y exclusivamente a su uso generalizado. Si la RAE detecta que el uso de un término es empleado por una mayoría significativa de ciudadanos, aun con distintas acepciones pero perdurable en el tiempo, su obligación es registrarlo e incorporarlo al diccionario DRAE.

Por lo tanto, el cambio nunca va a llegar por una petición o reivindicación, por mucho que lo firmen cientos de miles de personas mientras la RAE no detecte que el término realmente se usa cotidianamente entre la mayoría los hablantes.

Puede que a alguien le suene que a partir de 2011 la RAE creó un canal para recibir críticas y propuestas relacionadas con el Diccionario. Estas propuestas son estudiadas e incorporadas a la edición digital si se consideran adecuadas, pero son relativas a la redacción del texto explicativo del vocablo, no al vocablo en sí.

RAE - Tratamiento de toponimos
Real Academia Española. Tratamiento de los topónimos.
“Solo en aquellos casos en que se ha producido un verdadero cambio de nombre (y no una mera reivindicación de las formas locales de este) se recomienda la nueva denominación, que debe sustituir a la anterior.

 

 En este punto es cuando algún lector puede decir: “pues bien… hagamos que todo el mundo use el término Kyiv y con su uso generalizado será incorporado por la RAE en su diccionario y sus equivalentes en el resto de las lenguas”.

Pero “hagamos” no debe ser una acción tan reiterativa que desemboque en una molesta presión. Menos aún que sea censora o imperativa, y si es a modo de consejo puntual; los consejos se aceptan …o no. Por solidaridad pocos van a cambiar su vocabulario, y como la petición siempre gira en torno a un eje: el malestar ucraniano a referencias rusas en su lengua y territorio, los que tenemos otra nacionalidad y otra lengua, dependiendo de la relación que tengamos con Ucrania, con Rusia y con nuestro propio idioma, nos afectará de forma muy desigual, por lo que queda descartado cualquier consenso.

Antes apuntaba que la RAE actúa como ‘juez’ estableciendo normas en la gramática, y nuestro idioma, como todos, tiene sus peculiaridades y una de ellas es la dualidad en la pronunciación de la letra ‘Y’. Una peculiaridad que bloquea la pronunciación original de la transliteración del vocablo Київ Kyiv

Nuestra ‘Y’ se pronuncia con sonido vocálico cuando va al final de una palabra (ley) o cuando se escribe entre dos palabras (dos y tres) pero cambia a sonido consonántico cuando va seguida de una vocal (leyes). En este caso el sonido [Y] cambia a [Ye]. Ejemplos con todas las vocales en el inicio de la palabra sería: yate, yegua, yihad, yodo, yuca o en medio de ella: adyacente, ayer, ensayismo, apoyo, ayuda.

Esto hace que aunque la transliteración del cirílico a nuestra lengua del vocablo Київ sea Kyiv, nuestra gramática nos obliga pronunciar el sonido de la primera vocal (Y) como consonántico [yi] por ir seguida de otra vocal (i).  (иї) transliterado (yi) pronunciado [yi]

  • Por lo que la pronunciación del vocablo Kyiv sería: K-yi-v y no Ky-iv
  • Nuestra obligada pronunciación en español de la transliteración al alfabeto latino de К-иї-в (K-yi-v) daría como resultado aproximado fonéticamente en ucraniano:  Кьжiв  (К-ьжi-в
  • Curiosamente si la posición de las vocales en la transliteración fuese la inversa (Kiyv), la pronunciación en este caso Ki-yv sería muy aproximada a la ucraniana Ки-їв

En la reglamentación de la ortografía ucraniana del siglo XIX, el sonido [ɪ] se asigna a la letra «и» y el [ji] del “nuevo yat” (ѣ) a la letra «ї».  (Ver más adelante).

Ya que este vocablo transliterado del cirílico al latino en nuestro idioma no tiene la posibilidad de concordancia en la pronunciación, es otro inconveniente más para que se generalice su uso, aunque siempre habrá unos pocos que si no tienen ningún reparo en ignorar la ortografía oficial, tampoco lo va a tener en saltarse las reglas de pronunciación.

En los años 90 en algunos medios de habla inglesa hubo intentos de aproximar la pronunciación aportando el artificioso término Kyyiv.

El prestigioso historiador lingüístico ucraniano de la universidad de Toronto, Ed Burstynsky comentaba al respecto:

 [En primer lugar, se debe mencionar que la ortografía Kiev, (Kiev, Kiow, Kiovia) se remonta a unos 400 años en el idioma Inglés y otros idiomas en libros y mapas. Esta ortografía se basa en la antigua ortografía en lengua ucraniana del nombre usado durante unos 1.000 años]…
…[Los principales académicos como el lingüista ucraniano líder en el mundo, el Profesor George Shevelov (Universidad de Columbia, emérito) de Nueva York y el Dr. Edward Burstynsky, profesor de lingüística en la Universidad de Toronto, aprueban Kiev como la forma correcta del inglés para la capital de Ucrania]…
…[El profesor Burstynsky dijo que la ortografía Kiev, que refleja la antigua lengua ucraniana, es la mejor opción. Criticó especialmente la ortografía Kyyiv utilizado por The Ukrainian Weekly (ukrweekly.com) y se preguntó quién perpetró una ortografía tan tonta. Kyyiv en Inglés parece un error de ortografía y no una palabra real.
Parece ser que algunas personas ignorantes piensan que Kiev era una ortografía del “Ruso” y son totalmente inconscientes que fue utilizado durante miles de años por los ucranianos y sus antepasados en la Rus de Kiev. La ortografía de Kyiv se viene utilizando en Ucrania sólo desde el siglo pasado]…
…[Si Kiev era lo suficientemente bueno para Taras Shevchenko y lo suficientemente bueno para los ucranianos durante 1.000 años entonces debe ser suficientemente bueno para todos]…
[ Leer más del artículo en el apartado final: fuentes, enlaces y extractos ]

KYYIV - Ukrainian Weekly

Ortografía Kyyiv utilizada por The Ukrainian Weekly en la década de los 90
No es casual que se repitan los mismos patrones de los años 90 tras la independencia de Ucrania.

 

 Aunque no hay que viajar muy lejos en el tiempo. En el contador y geolocalizador de visitas de este blog ha aparecido desde hace unos días este mismo término artificial:

Kyyiv contador blog

 

Al principio de este artículo formulaba una pregunta: ¿A quién beneficia todo esto?

Como respuesta muestro algunos textos que hablan de este tema. Se puede estar o no de acuerdo con estas opiniones pero de lo que no hay duda es que el debate existe. Los calificativos empleados en estos artículos como es lógico pertenecen al autor correspondiente.

Extracto del artículo de Андрей Булгаров en Другой Взгляд (OTRA MIRADA):
 
 “TONTOS ÚTILES – EL IDIOMA EN LA OPERACIÓN ESPECIAL DEL KREMLIN”.
 
 Usted probablemente ha notado que hoy de nuevo por alguna razón surgió el tema de la lengua. Parecía que hace un par de años lo habíamos aclarado todo: no importa en cuál idioma quieres a Ucrania – lo importante es estar dispuesto a dar su vida por ella. Pero aquí tenemos el problema de nuevo!…
[ Leer más del artículo en el apartado final: fuentes, enlaces y extractos ]
 
 
 POLITOG – Extracto del artículo: ‘TODOS LOS ESCENAROS DE DESTRUCCIÓN DE UCRANIA’.

Politolog - Ucrania destruccion - Factor 3.

[ Leer más del artículo en el apartado final: fuentes, enlaces y extractos ]

 

Para terminar, veamos algo de la evolución de la ortografía Kiev – Kyiv

 Київ  Ortografía  [uk.wikipedia.org]

En los crónicas antiguas el nombre de la ciudad se escribía como К ы ѥ в ъ, donde la «ы» transmitía el sonido protoeslavo (y) [ɪ]  y la «ѥ» el sonido iotizado (е) («є»). Esta forma de escribir quedó en las crónicas durante mucho tiempo. Más tarde, después de la segunda palatalización y de la fusión de los sonidos [ɨ] y [і] en uno nuevo [ɪ] aparecen en las escrituras: КиевъКіевъ, y después de la aparición del “nuevo yat” (ѣ) aparecen: «Кыѣвъ», «Киѣвъ», «Кіѣвъ». Con la reglamentación de la ortografía ucraniana del siglo XIX, el sonido [ɪ] se asigna a la letra «и» y el [ji] del iotizado “nuevo yat” (ѣ) a la letra «ї».

Por lo que vemos, sólo a partir del siglo XIX la escritura adquiere la forma actual: Київ.

[ Leer más del artículo en el apartado final: fuentes, enlaces y extractos ]
 
Kiev (Кыєвъ) en el Códice Radziwill de 1487

Codice Radziwill pag 10b

Página 9 del códice Radziwill, o Crónicas de Königsberg, Una de las tres fuentes más antiguas y próximas al texto original de Néstor. El códice incluye “La Historia de los años pasados” crónica del nacimiento de la Rus de Kiev y se extiende con entradas anuales hasta 1206.

Se puede observar en el texto que he resaltado, cómo aparece por dos veces el término Кыєвъ y más adelante  Києвъ. Esto es un típico error del copista que aplica el término evolucionado y usado en los años de la copia en lugar del que aparece en el original copiado. Es lo que los expertos denominan ‘contaminación‘. 

La copia Radziwill de 1487 está basada en un original perdido de 1212 y este a su vez en otro desaparecido escrito en torno a 1180 que se considera como la copia del original de Néstor de 1116 (que es la famosa crónica de la Rus de Kiev basada en escritos anteriores) por lo que la variación del término Кыєвъ – Києвъ está en algún eslabón de esta cadena.

Hasta 1450 y aun en años posteriores, los libros se difundían en copias manuscritas por amanuenses (nombre que proviene de su trabajo ‘a mano’) A pesar de lo que se cree, no todos los monjes copistas sabían leer y escribir. Realizaban la función de imitadores de signos que en muchas ocasiones no entendían, lo cual era fundamental para copiar libros prohibidos que hablasen de medicina interna o de sexo. 

Códice Lauretiense. 1377

Kiev (Києвъ) en el Códice Lauretiense de 1377. Más arriba he subrayado los nombres de los hermanos cuya leyenda atribuye la fundación de la ciudad.

Kiev en codices y estudios

Kiev en los códices y estudios sobre “La Historia de los años pasados”.

 

 Algunos saben casi de memoria este famoso pasaje de las Crónicas de Néstor del cual publico aquí la parte final. En la composición que he realizado se puede ver en negro la reproducción de la ortografía original de cada uno de los códices que son copias de “La Historia de los años pasados” y en azul, estudios posteriores publicados.

Para los interesados, las fuentes de todo esto aparecerán en la segunda parte de este artículo y que pronto (espero) será publicado. Pero no adelanto más porque como digo forma parte de un extenso artículo como complemento a esta primera parte. 

Por último, planteo un ejemplo de esta situación pero a la inversa:

De la misma forma que un ucraniano o ruso nombra la capital de Portugal como ‘Lisabon’ o ‘Lissabon’, derivados del inglés ‘Lisbon’ ¿Los portugueses pueden exigir a estas lenguas el cambio a ‘Lisboa’ si entran en conflicto con Gran Bretaña?, ¿Pueden argumentar que se está empleando un término derivado de la lengua del país que les agrede? ¿O simplemente exigirlo porque en portugués se escribe ‘Lisboa’?.

Estoy seguro que la gran mayoría de los portugueses admitirían que siguieran nombrando a su capital con el término Lisabon-Lissabon derivado del inglés Lisbon, porque su uso para los hablantes de estas lenguas no conlleva ninguna connotación negativa.

Yo vivo en Andalucía, y su topónimo proviene de ‘al-Andalusiya’, gentilicio y adjetivo árabe referido a ‘al-Ándalus’, nombre que recibieron estos territorios durante la invasión islámica. Nuestro río más importante, el Guadalquivir, deriva del árabe wadi al-Kabir (río grande). Guadiana, Guadalhorce y tantos otros tienen el mismo origen. Fuera de Andalucía, Guadalajara proviene de “Wad-al-hidjara” (río entre piedras) y podría citar un sinfín de vocablos y topónimos adquiridos durante la invasión que sufrió nuestra península durante 800 años.

No imagino un movimiento ciudadano para cambiar los topónimos de nuestras ciudades, pueblos y ríos, impuestos y derivados de una cultura invasora, pero si algún día sucediera esto por entrar en conflicto y se activara la petición de algún cambio, sería legítimo proponerlo, pero no tendríamos ninguna justificación en arrastrar en el cambio al resto de países y sus respectivas lenguas, además de cometer el error de querer eliminar sus ortografías adaptadas y aceptadas por todos.

Para terminar con esta reflexión, aparte de mis experiencias temporales en la capital, algunas amistades de Kiev que viven el ‘día a día’ me comentan que este tema no aparece entre las ‘preocupaciones’ de la población. Por así decirlo, les resulta casi inexistente y se sorprenden de la relevancia que adquiere este debate en internet. Pero bien, ya sabemos que en internet es el campo de muchas batallas: fácil, cómodo, económico y efectivo y también sabemos que en esto el ‘vecino Gran Hermano’, es experto en intoxicar hasta el más legítimo de los derechos.

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КиевKiev en las páginas de facebook

 

 Me envían esta composición con páginas que actualmente funcionan en facebook. Todas tienen en común que aparece la ortografía Киев-Kiev en su portada principal y como vemos algunas de ellas pasan de 200.000 seguidores. Me comentan que en un vistazo general no se aprecian comentarios o consejos sobre el cambio de ortografía.

No sé si los que abogan por el cambio obligado a la ortografía ‘Kyiv’ en otros países lo hacen también en el suyo y han pasado por alguna de estas páginas para advertirles del error y aconsejarles el cambio, porque va a parecer si no, que es mucho más fácil (y lo es) ‘aleccionar’ al de fuera con una simple sentencia porque no sabe, que intentar convencer al de dentro teniendo que emplear argumentos muy fundados y mucho más elaborados.

Perdón por la ironía, pero ahí lo dejo.

Creo que se entiende de sobra lo que quiero decir, porque a mí, (como a muchos) por ahora el argumento más amplio que me han mostrado es: “No se dice Kiev, se dice Kyiv, porque Kiev se escribe en ruso y Kyiv en ucraniano”. …y ya. Eso es todo. Así de simple. Aquí empieza y acaba la lección. Asunto resuelto.

Acabo con tres reflexiones:

  • Al extranjero que vive al margen del conflicto ucraniano y habla otra lengua, bien por desconocimiento de la situación, bien por falta de empatía, o por no tener contacto con el país, no conoce ni le alcanza esta disyuntiva lingüística.

El colaborador, el que ayuda a la causa y el que tiene lazos con Ucrania, es el que se ve inmerso en esta situación.

  • Mis colaboraciones con páginas y grupos ucranianos se reducen poco a poco con el paso del tiempo. Alguna vez he comentado que no quiero que se interpreten mis aportaciones como un intento de promocionar mis artículos; que prefiero que sean otros los que compartan lo que estimen conveniente y por esto, lo hago en contadas ocasiones. (Más de uno que lee estas líneas puede dar fe de lo que digo). Es la única forma en la que cada cual decide qué elegir y que desechar. Pero a veces me planteo qué nivel de rechazo pueden tener mis textos que incluyen la ortografía tradicional y aprobada de estos vocablos en mi lengua y a cuánta gente puede afectar. No quiero incomodar compartiendo mis artículos en otros blogs ni que se vea como un reto por mi parte. No se trata de echar un pulso a ver quién tiene razón, porque la razón parece ser la cualidad más repartida sobre la Tierra …todos creemos tenerla.
  • Si para solucionar todo esto, tengo que ajustar mi vocabulario al gusto o a la exigencia de una minoría; por principios, por coherencia y por mis propios recuerdos no estoy dispuesto. Si colaborar en una causa significa tener que acatar ciertas consignas que no tienen un fundamento oficial, no lo voy a hacer. 

 

 Mi reflexión final de todo este artículo es la siguiente:

KIEV O KYIV

LA DISYUNTIVA DE LO POLÍTICAMENTE CORRECTO

 
 debería ser:

 

 KIEV Y KYIV

LA CONVIVENCIA DE DOS VOCABLOS QUE COMPLEMENTAN

 LA HISTORIA DE UNA CULTURA Y UN PAÍS

 

 


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 FUENTES, EXTRACTOS Y ENLACES

 
 Extracto del artículo: KIEV OR KYIV?  de Andrew Gregorovich.  
Museo Taras Shevchenko. Toronto, Ontario, Canadá.   
KIEV-KYIV Andrew Gregorovich
Alexander Gregorovich’s story     
http://www.infoukes.com/faq/kyiv-2/index.html
[En primer lugar, se debe mencionar que la ortografía Kiev, (Kiev, Kiow, Kiovia) se remonta a unos 400 años en el idioma Inglés y otros en libros y mapas. Esta ortografía se basa en la antigua ortografía en lengua ucraniana del nombre usado durante unos 1.000 años]…
…[Los principales académicos como el lingüista ucraniano líder en el mundo, el Prof. George Shevelov (Universidad de Columbia, emérito) de Nueva York y el Dr. Edward Burstynsky, profesor de lingüística en la Universidad de Toronto, aprueban Kiev como la forma correcta del inglés para la capital de Ucrania]…
…[El profesor Burstynsky dijo que la ortografía Kiev, que refleja la antigua lengua ucraniana, es la mejor opción. Criticó especialmente la ortografía Kyyiv utilizado por The Ukrainian Weekly (ukrweekly.com) y se preguntó quién perpetró una ortografía tan tonta. Kyyiv en Inglés parece un error de ortografía y no una palabra real. Parece ser que algunas personas ignorantes piensan que Kiev era una ortografía del “Ruso” y son totalmente inconscientes que fue utilizado durante miles de años por los ucranianos y sus antepasados en la Rus de Kiev. La ortografía de Kyiv se viene utilizando en Ucrania sólo desde el siglo pasado]…
…[Cualquier persona que quiere llegar al lector estadounidense o canadiense medio, utilizará un vocabulario y la ortografía que será familiar y no uno que confunda o desanime al lector]…   …Mediante el uso de la forma Kiev mantenemos nuestro enlace con la antigua lengua ucraniana y 1.000 años de nuestra historia. Si la Rus de Kiev es una parte integral y directa de la historia de Ucrania, entonces tenemos el derecho a la vieja lengua ucraniana hablada allí y al nombre de Kiev…  …Cualquier otra forma ayuda a Moscú para confundir y oscurecer la capital de Ucrania en todo el mundo…
…[Si Kiev era lo suficientemente bueno para Taras Shevchenko y lo suficientemente bueno para los ucranianos durante 1.000 años entonces debe ser suficientemente bueno para todos]…
A.G.
 
 
POLITOG – Extracto del artículo: ‘TODOS LOS ESCENAROS DE DESTRUCCIÓN DE UCRANIA’.
http://politolog.net/analytics/vse-scenarii-unichtozheniya-ukrainy-politolog/
 
 …[Para implementar este escenario es necesario asegurarse de la coincidencia de varios factores:
  1. El debilitamiento del gobierno central. Para ello, es importante para el Kremlin convertir a Ucrania en una república parlamentaria presidencial o debilitar lo más verticalmente posible otros organismos formales e informales.
  2. Fortalecimiento de las élites regionales. Contribuyendo a la descentralización económica, que de hecho, es la base para la federalización política. Con el soborno de las élites regionales, ya sea directamente o mediante cualquier tratamiento preferencial, la eficacia de su uso aumentará significativamente.
  3. Fortalecimiento de la división entre las regiones por razones culturales y lingüísticas. Para ello, el Kremlin necesita maximizar los dos polos extremos: la lengua rusa y sus fanáticos defensores y los apologistas de la ucranización, enfrentándolos entre sí. Si antes de la revolución la apuesta se hacía en primer lugar con la población de habla rusa, hoy para el Kremlin es más rentable hacer lo contrario: provocar a los nacionalistas extremos a través de sus agentes en su entorno, alimentando el odio por su parte a los ucranianos de habla rusa.
  4. El crecimiento del patriotismo y sentimientos asociados con todos los tipos de autonomía regional. A esto contribuirá en gran medida la incorporación al cuerpo de Ucrania de las ORDLO [zonas ocupadas de las oblast de Donetsk y Lugansk] a título de autonomías o sujetos federativos. Es muy probable que muchas regiones después de la reintegración de Donbás a condición de Rusia, emprendan por su propia iniciativa (o estimulados por agentes del Kremlin) pasos políticos, económicos y humanitarios para aislarse de los compatriotas readmitidos y del resto de Ucrania.
  5. La desestabilización de los gobiernos y la parálisis del sistema. Para esta idea, las elecciones parlamentarias anticipadas, no sólo es en sí mismo un factor de desestabilización, sino que también conlleva el riesgo de enviar agentes de peso al parlamento para que impidan la creación de cualquier coalición y la elección de primer ministro y así paralizar todo el proceso de reformas que el país se promueve activamente.
  6. El ascenso al poder de las fuerzas pro-rusas o populistas y la creación de condiciones favorables para el desmantelamiento de Ucrania. Para ello, el Kremlin compra paquetes de políticos individuales y partidos enteros, inspira y mejora el estado de ánimo de la protesta de la población que es portadora de un total descrédito al gobierno y todas las instituciones del Estado de Ucrania.
 
 Extracto del artículo de  Другой Взгляд (OTRA MIRADA):
 
 “TONTOS ÚTILES – EL IDIOMA EN LA OPERACIÓN ESPECIAL DEL KREMLIN”.
Андрей Булгаров   14.12.2016
 
 http://othervision.info/полезные-идиоты-или-языковая-спецопе/
 
 Usted probablemente ha notado que hoy de nuevo por alguna razón surgió el tema de la lengua. Parecía que hace un par de años lo habíamos aclarado todo: no importa en cuál idioma quieres a Ucrania – lo importante es estar dispuesto a dar su vida por ella. Pero aquí lo tenemos de nuevo!
¿Y por qué, si usted es tan patriota, no habla en ucraniano?!
En todas estas peleas dejamos a un lado una pequeña tontería: la Corte Constitucional de Ucrania el 13 y 14 de diciembre inició el examen de la ley Kivalov-Kolesnichenko y su conformidad con la Constitución. ¿Qué tiene que ver esto con el tema? Veamos:
Si revisamos la colección de periódicos rusos y pro-rusos de hace tres años, y si miramos los archivos de webs similares, veremos que todo está repleto de titulares estúpidos diciendo que en Ucrania se prohibió la lengua rusa.
Pero soñaban con que la Rada Suprema en febrero de 2014 anulase la ley de Ucrania “Sobre los principios de la política estatal de idiomas”, la llamada “ley de Kivalov – Kolesnichenko”.
En general, por supuesto no está claro para qué había que tocar el tema de los idiomas. Yanukovich acababa de huir, llevándose mil millones de nuestro dinero, la calle Institutskaya seguía manchada con la sangre de los de héroes de la Centuria Celestial. Pero diputados del (partido) “Svoboda” decidieron que la lengua es más importante que, por ejemplo, la ley de Confiscación especial (que por cierto todavía no está aprobada) o que castigar a los que mataron a los de Maydan.
Hoy ya sabemos que Rusia preparaba la anexión de Crimea desde hace mucho tiempo, pero como pretexto formal para la invasión sirvió precisamente “la persecución de los rusohablantes”. Bruscamente hablando, “Svoboda” abrió las puertas al agresor, que fue y dijo al mundo civilizado: eh oye, yo defiendo a los rusos, veis lo que hacen los nacionalistas de Kiev!
Pero lo más absurdo es que la derogación de la ley Kivalov – Kolesnichenko no ha entrado en vigor. El sustituto temporal del presidente de Ucrania y el speaker del parlamento Turchinov, no lo terminó de firmar.
 
 Extracto del artículo: “What’s in a Name? Political Correctness” publicado en Strategic-culture.org
 
 http://www.strategic-culture.org/news/2015/05/14/what-in-a-name-political-correctness.html
 
…”Si los pueblos agraviados pudiesen imponer lo que consideran que son los cambios de nombres legítimos, el mapa político del mundo se convertiría en irreconocible para muchos”…
…[Es difícil saber con precisión cuando Pekín se convierte en Beijing, Birmania en Myanmar, Camboya en Kampuchea y luego de nuevo en Camboya, La República del Congo en Zaire y de nuevo en Congo.
Pekín y Cantón se convirtieron en Beijing y Guangzhou, respectivamente, simplemente porque los chinos romanizaron su alfabeto. Lo mismo se aplica a Corea, que también romanizada, se convirtió en Pusan ​​Busan. De hecho sigue existiendo la Universidad Nacional de Pusan ​​en Corea del Sur.
India puede insistir en que Bombay es ahora Mumbai, pero la Bolsa de Bombay se mantiene el nombre del operador comercial. Tampoco la Bombay Gin cambió su nombre a Mombay Gin
Macedonia se vio obligada a unirse a las Naciones Unidas bajo el nombre artificial de «ARYM», o ex República Yugoslava de Macedonia, porque Grecia se opuso al uso de Macedonia, alegando que pone en peligro su soberanía sobre las zonas fronterizas del norte, que también se conocen como Macedonia.
En Israel los gobiernos encabezados por Binyamin Netanyahu han insistido en que los nombres de sus ciudades no sean conocidas por sus nombres actuales, como es el caso de Jerusalén, en árabe Al-Quds o inglés Jerusalem, sino por las transcripciones de su nombre en hebreo: Yerushalayim. Nazaret pasa a ser Natzrat, y así mismo Jaffa será conocida sólo como Yafo. El régimen de Netanyahu insiste en que estos cambios son debidos a que Israel es un estado judío y el hebreo es su idioma oficial.
Algunos en Sudáfrica tratan de cambiar oficialmente el nombre de la ciudad de Pretoria a Tshwane. Otra propuesta es para cambiar el nombre de Ciudad del Cabo al nombre bantú Khoisán.
El pueblo de la colonia estadounidense de Guam, ya ha logrado que su capital de Agana cambie a Hagatna. El siguiente paso es cambiar «Guam» de nuevo al nombre original de «Guahan».
Del mismo modo, el pueblo originario del sur del Pacífico, colonia francesa de Polinesia Francesa, quieren que su país se conozca como «Maohi Nui» y la gente nativa de Nueva Caledonia, quiere se cambie al original Kanaky.
Los habitantes de la colonia chilena de la isla de Pascua insisten en que su isla se llama Rapa Nui y no el nombre que un explorador holandés le otorgó a la isla cuando ‘se descubrió’ en 1722.
Los maoríes de Nueva Zelanda se refieren a su país como Aotearoa y han convencido al gobierno de utilizar también el nombre de publicaciones y documentos oficiales.
 La eventual independencia de Escocia puede ver cambios del Inglés al gaélico con nombres como las Hébridas exteriores que pasan a ser Nah-Eileanan Siar.]…
 
 Київ ortografía
https://uk.wikipedia.org/wiki/Київ
 
 Ucrania ortografía
https://uk.wikipedia.org/wiki/Український_правопис
 
 RAE – Países y capitales con sus gentilicios.
Http://www.rae.es/diccionario-panhispanico-de-dudas/apendices/paises-y-capitales-con-sus-gentilicios
 
 RAE – Tratamiento de los topónimos.
http://www.rae.es/diccionario-panhispanico-de-dudas/que-contiene/tratamiento-de-los-toponimos
 
 Cavriago, Italia. Busto de Lenin.
http://www.comune.cavriago.re.it/canali-tematici/cosa-vedere/busto-lenin.aspx

La estrategia rusa de la polarización

 


Los tártaros de Crimea acusan a Rusia de secuestros y detenciones políticas

 

El Gobierno de Putin ha aprobado una ley por la que se pueden juzgar sucesos ocurridos cuando Crimea era parte de Ucrania bajo la legislación rusa.
Activistas de derechos humanos advierten del endurecimiento de la campaña de acoso en Crimea contra los tártaros. Dicha campaña incluye secuestros, detenciones y juicios políticos.

 

Los tártaros de Crimea han vivido en esta región durante siglos antes de que fuese habitada por rusos y ucranianos, pero actualmente solo son el 13% de la población de Crimea. Durante la anexión rusa de esta región en 2014, los tártaros boicotearon en su mayoría el apresurado referéndum y los líderes de esta comunidad defendieron la permanencia de Crimea como parte de Ucrania.

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Banderas ucranianas y tártaras junto con fotos de activistas de derechos humanos muertos en una marcha en San Petersburgo el mes pasado. © NurPhoto / Getty Images

 

Dos años y medio después, los tártaros de Crimea acusan a Rusia de intentar atemorizarlos hasta la sumisión. En una columna escrita para the Guardian, el activista tártaro Ayder Muzhdadbayev, señala: “Todavía no hay alambre de espino en este nuevo gueto híbrido de Vladímir Putin. En su lugar hay una propaganda televisiva llena de odio, una vigilancia absoluta y abusos constantes”. 

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‘VIENTOS DEL ESTE’

213 KIEV Lavra y La Madre Patria

 

Vientos del Este es una página que trae las noticias relacionadas con lo que está pasando en la trastienda de Europa.

El Este ruso se acerca y sus oscuras intenciones no son buenas para la estabilidad en Europa. Visita la página y lo comprobarás. Muchas de estas noticias no la vas a encontrar fácilmente porque es mucho lo que sucede en este movido mundo y quedan fuera de la actualidad.

Ayuda a su divulgación. Todos los que estamos comprometidos con denunciar esta amenaza te estaremos agradecidos.


La trastienda de Europa: el vecindario ruso

 

Desde el Kremlin se ven los procesos electorales en Occidente como una sucesión de victorias fuera de casa. Los ‘Trump’ europeos podrían modificar su política exterior.

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Una mujer pasa ante un mural con Trump y Putin en Belgrado. La pintada dice: Kosovo es Serbia (Reuters).

 

La tranquila ciudad rusa de Riazán, a 200 kilómetros de Moscú, fue una zona de entrenamientos de la aviación soviética. Aquellos héroes que derrotaron a los nazis y después mantuvieron el pulso en el cielo a los norteamericanos encontrarían difícil creer que los vecinos hayan pedido una calle para el próximo presidente de EEUU: Donald Trump. “El presidente Trump es un gran amigo de Rusia y respalda los valores tradicionales”, dice la petición hecha en el portal Change.org.

La anécdota ilustra un cambio de dinámica, porque no es un hecho aislado. Hace una semana sonó el teléfono del despacho del presidente electo de EEUU en la ‘Torre Trump’. Era el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, que comparte con el republicano su repudio al liberalismo, su desconfianza respecto a las intervenciones de EEUU en el extranjero y también su querencia por el presidente ruso, Vladimir Putin. El magnate le invitó a visitar Washington, un gesto que Orban le agradeció porque llevaba tiempo sin ir a esa ciudad “donde le consideran una oveja negra”. Trump rió y contestó que a él también la habían tratado así.

Moscú está expectante con la llegada de Trump al poder. “El cambio de poder en la Casa Blanca por sí solo ya abre una ‘ventana de oportunidad’ de dos meses en la guerra de Siria, donde es claramente el momento de presionar”, explica una fuente diplomática en Moscú. Pero el efecto inmediato que produce la llegada de Trump es que los ‘aliados’ europeos de Putin, que hasta ahora son unos ‘apestados’ en Bruselas, van a ser bienvenidos en Washington.

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